¿Por qué existe el código abierto si nadie cobra por él?
Es la pregunta clásica: si cualquiera puede copiarlo gratis, ¿quién paga a los que lo escriben? La respuesta corta: casi todo el código abierto serio se escribe en horario laboral, cobrando.
Quién paga los sueldos
- Empresas que venden servicios sobre el software: Red Hat (soporte empresarial de Linux) factura miles de millones; Canonical, SUSE, Grafana Labs o GitLab viven del mismo modelo.
- Empresas que lo necesitan para su negocio: Google, Microsoft, Meta o Intel pagan a miles de ingenieros para mejorar Linux, Kubernetes o Python porque sus productos corren encima. Compartir el mantenimiento sale más barato que mantener una copia privada.
- Fundaciones (Linux Foundation, Apache, Mozilla): canalizan donaciones y cuotas de socios hacia infraestructura y desarrolladores.
- Doble licencia y open core: el motor es libre, las funciones de gran empresa o el alojamiento gestionado se pagan (MySQL, Qt, Nextcloud Enterprise).
Y las motivaciones no económicas
Existen y importan: reputación profesional (tu repositorio es tu currículum), resolver el propio problema y compartir la solución, y la convicción de que la infraestructura común — como las carreteras — funciona mejor si nadie la puede cerrar.
La paradoja que no lo es
Regalar el código y cobrar por garantizar que funcione no es caridad: es el mismo modelo que la fontanería. Las tuberías no son secretas; pagas a quien responde cuando fallan. Por eso "abierto" y "con contrato de soporte" no solo son compatibles: es la combinación con la que funciona la mayor parte de internet — y la que aplicamos en Datasec con nuestros clientes.